"Un caballero de los siete reinos" se consolida como uno de los mejores show de 2026
Este domingo 22 de febrero se estrenó el capítulo final de la primera temporada de “A knight of the Seven Kingdoms”, titulado “The Morrow” (o “El mañana” en español). Con apenas 31 minutos, la producción creada por Ira Parker y Geroge R.R. Martin le da un cierre satisfactorio y abre las puertas para nuevas aventuras para nuestros queridos protagonistas, Ser Duncan El Alto y su fiel escudero, Egg.
El episodio anterior, “En el nombre de la madre”, se convirtió rápidamente en uno de los mejor calificados de toda la franquicia y de la televisión en general, consolidando una vez más el mundo escrito por Martin en “Canción de Hielo y Fuego” en la televisión.
La fiel fanaticada de este universo recibió esta serie con los brazos abiertos - influenciado en parte al insatisfactorio final de la segunda temporada de “House of the dragon” - y sin muchas expectativas iniciales, pero la historia de Dunk, un humilde caballero errante que asiste a su primer torneo, y Egg, el joven e inteligente escudero que se suma a su misión, lograron capturar la atención del público.
Cuatro días después del estreno de la serie, Warner Bros. Discovery dijo que el episodio había sido visto por un estimado de 6,7 millones de espectadores en los EE.UU. en sus primeras tres noches de disponibilidad, lo que dijo que fue la tercera audiencia más grande de tres días para el debut de una serie en la historia del servicio.
Y el público siguió creciendo: tres días después del estreno del episodio cinco, "In the Name of the Mother", HBO anunció que la serie tenía un promedio de casi 13 millones de espectadores por episodio en los Estados Unidos.
Y no son solo los fanáticos de los libros y la serie original los que han caído rendidos ante esta nueva adaptación, sino que la crítica también ha tenido una respuesta positiva a su estreno. El sitio web recopilador de reseñas Rotten Tomatoes reportó un índice de aprobación del 93%, y el concenso en su página web es claro: “Un Caballero de los Siete Reinos es un bienvenido regreso a Poniente que funciona mejor en el ámbito de la comedia de amigos que simplemente arrasando con la competencia”.
¿Qué hace tan cautivadora a “Un caballero de los Siete Reinos? ¿Cómo de diferente es a las otras producciones del universo de Westeros? “Juego de Tronos” y “La casa del dragón” nos cuentan las disputas por el trono de hierro, historias que se centran en la nobleza y las intrigas políticas que se desatan por las decisiones de personajes que se disputan el poder. En tanto, esta serie te mueve a otro mundo dentro de este universo: el pueblo llano o “small folk”.
En sus seis capítulos nos alejamos de las estrategias de guerra, de tramas profundas y complicadas, de la ambición y personajes con siniestras intenciones, y nos enfocamos en la humanidad detrás de nuestros protagonistas, que comienzan a construir una relación basada en el respeto mutúa y la valoración del trabajo.
Del papel a la pantalla
Esta primera temporada de la serie está basada en la primera novela corta de los Cuentos de Dunk y Egg, “El caballero errante”, - publicados por Penguin Random House en español - y logró algo que quizás no veíamos desde las primeras temporadas de “Juego de Tronos” y “La casa del dragón”: una adaptación fiel y respetuosa de la obra de Martin. Y aquello no está dado por el parecido de Peter Claffey (Duncan) y Dexter Sol Ansell (Egg) a los personajes descritos en los libros o por la exactitud con la que supieron recrear los escenarios en que transcurre la historia, sino porque mantiene el corazón del relato original.
“El caballero de los siete reinos” se sitúa entre los años 209 y 212 d.C. (después de la Conquista), aproximadamente 90 años antes de los eventos de Juego de Tronos. Transcurre entre 75 y 80 años después de La Casa del Dragón, por lo que los dragones ya no existen y las guerras por el trono se han terminado (por ahora). Son tiempos de paz y la nobleza juega a la guerra en los torneos.
Es justamente en el torneo de Ashford donde Dunk, que acaba de enterrar al caballero que lo entrenó, busca mostrar su valentía y confirmarse valeroso de ser llamado Ser. Pero las cosas no salen como esperaba: en un intento por salvar a una títiritera de la crueldad del príncipe Aerion Targaryen, golpea al nieto del rey y se haya ante la difícil misión de reclutar a seis caballeros que se unan a él en un inédito Juicio de los Siete.
“En nombre del Guerrero, os encomiendo ser valiente. En nombre del Padre, os encomiendo ser justo. En nombre de la Madre os encomiendo defender a los jóvenes y a los inocentes (...)”
Es este hito, que no se realizaba en Westeros hace siglos, se ilustra una de las temáticas que con más sutilezas supo atender la producción: las diferencias valóricas entre la nobleza y el pueblo llano, la distancia con la realidad que tienen el privilegiado y las personas comunes.
Dunk entra en este conflicto siguiendo uno de los votos que toman los caballeros al momento de jurar: proteger a los inocentes. Es aquel simple acto el que demuestra que, a pesar de haber nacido en el Lecho de Pulgas y no venir de una familia de renombre, Ser Duncan se hace merecedor del título, a pesar de que nunca se nos confirma si fue envestido o no. Confía en sus responsabilidades y no duda al recordarselo al príncipe Baelor, heredero al trono, cuando esté le insinuó que no debió enfrentarse a su sobrino: “¿Acaso no todos lo caballeros hacemos los mismos votos?”.
Y la distancia valórica se sigue mostrando a medida que avanzan los capítulos, y en el peak de la temporada, cuando ningún noble se quiere sumar a su equipo para enfrentar el Juicio de los Siete, Ser Duncan les grita indignado: “¿Es que acaso la valentía ha abandonado las nobles casas de Westeros? ¿No hay verdaderos caballeros entre ustedes?”.
Nuestro caballero errante, con su torpeza y buenas intenciones, es consciente por primera vez que el título no necesariamente significa que los nobles que lo portan sean merecedores de él. Y es en ese momento, cuando nuestra fe está en el suelo y pareciera no quedar esperanzas, llega el príncipe heredero a la corona a sumarse a la causa de Ser Duncan porque “defendió a los inocentes, como cualquier caballero debiese hacerlo”.
El episodio del combate es brutal, no por despliegues de violencia innecesaria o la crudeza con la pudieron haber mostrado los combates, sino porque vuelve a ilustrar este diferencia entre el que es privilegiado y el que no: mientras Aerion es un luchador habilidoso, Ser Duncan es más que nada fuerza bruta y voluntad.
Al mostrarnos los orígenes humildes de Dunk comprendemos las motivaciones detrás de cada una de sus acciones. Él cree en proteger al inocente, en ser justo y valiente, y espera siempre lo mejor del otro porque cree genuinamente que todos siguen el rumbo de la virtud. Peter Claffey, un exjugador de rugby irlandés, lleva a la perfección a la pantalla este personaje, con sus movimientos de gigante, buenas intenciones, sinceridad y humildad.
La otra gran sorpresa de la serie es Dexter Sol Ansell, el joven actor británico que nos robó el corazón con su interpretación de Egg, o como se descubre en el transcurso de la historia, el príncipe Aegon Targaryen. El mismo George R.R. Martin le aseguró al interprete cuando lo vio caracterizado que fue como si el personaje que había escrito hubiera saltado a la vida real.
A trevés de su actuación muestra todas las emociones por las que pasa su personaje: admiración hacia Ser Duncan y su tío Baelor, temor hacia su hermano mayor, curiosidad por cómo vive el pueblo e inseguridad al no creer que tenga lo necesario para poder ser un buen escudero.
Con Egg ilustran otra disyuntiva en el universo de Juego de Tronos: como el poder y el privilegio puede socavar el alma de una persona. Lo vemos claramente en el caso de los príncipes mayores Targaryen, uno borracho y el otro cruel. Pero este príncipe es diferente: aprovecha la primera oportunidad que tiene para hacerse pasar por un muchacho cualquiera, y es a través del trabajo y su compromiso con el éxito de Ser Ducan con el que convence al caballero dejarlo ser su escudero.
Finalmente, no es el llamado a la aventura, el comentario social, o el mundo de fantasía lo que hacen esta serie una de las mejores producciones del año, sino que es la relación entre Ser Duncan y Egg las que nos convence que esta es una historia que vale la pena ver. Es el cariño entre ambos personajes, la naciente confianza y admiración que sienten el uno por el otro, lo que hace esta producción entrañable y llena de bondad, algo difícil de ver en el universo de “Juego de Tronos”.
Ya está confirmada la segunda temporada, basada en la novela corta “La Espada Jurada”, y se espera que se estrene en 2027. Ira Parker, creador y showrunner, aseguró que le gustaría hacer hasta 15 temporadas, y si todas son de esta calidad, seguiremos fielmente las aventuras de Ser Duncan y Egg por mucho tiempo.