"The Bride!": Cuando la ira femenina se vuelve monstruosa
Este 5 de marzo se estrena en cines “The Bride!”, la última película escrita y dirigida por Maggie Gyllenhaal, nominada al Óscar a Mejor Guión Adaptado por su debut en “The lost daughter” (2021). Protagonizada por Jessie Buckley (“Hamnet”) y Christian Bale, el film reimagina uno de los personajes más icónicos de la cultura pop a través de un relato radical, contemporáneo y lleno de referencias a la literatura y el cine clásico.
Ambientada en el Chicago de los años 30, la historia sigue a Frank (Christian Bale), un ser solitario que, consumido por la desolación, acude a la brillante y visionaria científica Dra. Euphronious (Annette Bening) para que lo ayude a crear una compañera. Juntos devuelven a la vida a una joven asesinada: así nace La Novia (Jessie Buckley).
El personaje de la Novia de Frankenstein es mencionado brevemente en la novela escrita por Mary Shelley publicada en 1818, cuando el Monstruo le pide a su creador, el científico loco Victor Frankenstein, que cree una compañera para no estar solo. A pesar de que Victor comienza el proyecto, termina destruyendolo temiendo que los dos monstruos puedan reproducirse y causar daño a la humanidad.
A pesar de no aparecer nunca en el texto original, su historia es recuperada en la película de 1935 “La novia de Frankenstein” dirigida por James Whale. En ella, Elsa Lanchester interpreta a la Novia y a la propia Mary Shelley, quien le menciona a su marido Percy Shelley y al poeta Lord Byron que su intención al escribir la historia había sido entregar una lección moral sobre un hombre jugando a ser Dios y que aún tiene más historias por contar.
Esta idea es recogida por Gyllenhaal, quien decide iniciar su largometraje con la propia Shelley - interpretada también por Jessie Buckley - hablando desde la muerte y lamentando su prematura muerte a causa de un cáncer cerebral. En este monólogo inicial, la autora nos asegura que tenía mucho más para contar y que si habíamos quedado horrorizados por la historia de “Frankenstein” la historia que nos va a sorprender aún más. ¿Qué es peor que un monstruo creado a partir de los muertos? Una mujer monstruosa.
En el film de 1935, y a pesar de llevar su nombre en el título, el persona de la Novia solo aparece en pantalla durante tres minutos, los que bastaron para convertirla en un icóno pop que ha trascendido durante décadas. Habiendo sido siempre un personaje secundario en un relato más grande, en esta ocasión la directora decide radicalizar la historia al convertirla en protagonista y en recipiente de una ira femenina originada en la violencia machista existente en la sociedad.
Jessie Buckley vuelve a brillar en esta interpretación, mostrando la vulnerabilidad de una mujer que vuelve a la vida sin muchos recuerdos de su pasado y que va descubriendo su nueva identidad mientras a ratos es poseída por la voz de Shelley, quien la llama constantemente a la insurrección y a la rebeldía. Christian Bale logra capturar a la perfección la soledad que alberga un ser luego de ser marginalizado por siglos, abandonado por su creador y que se encuentra en busca de una compañera que lo logre comprender.
Juntos buscan disfrutar de placeres mundanos como bailar e ir al cine, pero luego de que un par de hombres intentan violar a La Novia, quien es defendida por el aliado leal en el que se transforma el personaje de Bale, ambos se convierten en criminales incomprendidos buscados en EE.UU. al más estilo Bonnie y Clyde.
Se nota la mano de una mujer en la dirección, ya que a pesar de contar con momentos de gran violencia - física y sexual - jamás es explícita, demasiadio gráfica y/o gratuita, y las mujeres que llevan la acción no son meras víctimas de las circunstancias que las rodean. Son personas independientes con sueños y aspiraciones propias que prosperan en un mundo que no las acepta como individuos merecedores de los mismos derechos: son detectives, científicas de vanguardia y agentes encubiertos que buscan justicia.
La película es gratificante no solo por la complejidad que le otorga a los personajes femeninos, quienes rapidamente y de formas sútiles empatizan con las experiencias de las otras, sino que también muestra a los hombres que son victimarios - que abundan en la historia y que reflejan actitudes comunes hasta el día de hoy - receptores de una respuesta igual de violenta.
Una de las críticas que más se le ha hecho al film es que pareciera que Gyllenhaal quiso contar muchas historias dentro una sola película, lo que, a pesar de ser cierto, no significa que este mal ejecutado: tenemos a los amantes incomprendidos, una trama de policías corruptos y gansters que aterrorizan y asesinan mujeres, homenajes al cine y números musicales al estilo MGM. Todos confluyen a crear un universo único y con características punk y camp.
Lo que es verdad es que no todas las tramas tienen el desenlace esperado. Si bien la historia principal tiene una conclusión satisfactoria y emotiva, algunas líneas argumentativas que se fueron construyendo a lo largo de la película son resueltas de forma abrupta y, en su mayor parte, fuera de la pantalla.
Como espectador te deja un tanto descolocado las desiciones con la que Gyllenhaal decide cerrar la historia, sin embargo, el film logra consolidar a la directora en este nuevo rol y la convierte en portavoz, así como la propia protagonista, de relatos femeninos más allá de los personales. Caótica, radical y divertida, “The Bride!” brilla por su creación de mundo y por relevar al rol protagonico a un personaje que antes siempre fue secundario.