Chas Gerretsen, el fotoperiodista holandés que capturó el Golpe de Estado y que busca apoyo para publicar un libro del Chile dictatorial

No tuvo miedo cuando se acercó a la Junta Militar y disparó con su cámara un retrato inmortal al dictador. Antes de pasar por Chile en 1973, Chas Gerretsen había trabajado como fotógrafo en la guerra de Vietnam, pero Chile lo marcó. Hay un antes y un después. Aunque ese después haya sido Hollywood y grabar con Francis Ford Coppola en Apocalypse Now. En entrevista con Súbela News, el fotoreportero de 80 años que actualmente vive en Alemania, revive el pasado y recuerda cuando los militares entraron a su casa tras ser acusado por vecinas de Providencia y la importancia de su obra a 50 años del Golpe de Estado. 

“Quiero que la gente de Chile, especialmente los que sufrieron en la dictadura, puedan ver el libro”, dice. 

Por Constanza López Guzmán 

En su adolescencia Chas veía muchas películas. Estaba fascinado. Nunca quiso ser actor, solo quería ver cómo vivía esa gente. Pero al poco tiempo no creía nada de lo que pasaba en la pantalla y empezó a irritarse. En el colegio empezó a cuestionar y hacer preguntas en todos lados. Su mente iba más allá. Cuando los profesores no tenían respuestas, él se convirtió en un problema, dice. A los 18 años sus padres lo dejaron salir de Groningen, una ciudad al norte de Holanda, para que saliera al mundo. Que buscara su forma de ser. Ser y existir. Quería saber cómo era la vida realmente. Quería ver la guerra en Vietnam con sus propios ojos, sin intermediarios. 

Corría el año 1968 y se enfrentó al destino. Era un joven holandés y nadie lo contrataba. Su primer destino fue Australia y desde ahí empezó a mandarle fotos a sus padres, especialmente a su madre, para avisar que estaba vivo, que no se preocuparan de lo que estaba haciendo. 

“Les mandaba fotos para decirles que estaba vivo, que lo estaba pasando bien y que estaba haciendo lo que quería”, dice Chas Gerretsen desde su casa en Alemania con una camisa a cuadros y una bufanda verde. Tiene a su esposa al lado para recordar algunos nombres. 

Ese fue su primer acercamiento a la fotografía. Su próximo destino sería Vietnam. 

“Para cubrir la guerra tenías que ser periodista o camarógrafo. Así que tomé mi cámara Nikon con un lente de 105mm. Intercambiaba rollos y a cambio me daban 50 dólares, sin créditos. Mis películas quedaban volando en un universo, por eso es tan difícil hacerse un nombre propio”, repasa. 

Hoy Chas tiene sus energías puestas en “Chile, el archivo fotográfico 1973 - 1974”, un libro recopilatorio de su paso en el país, mostrando desde una íntima cotidianidad los últimos nueve meses de la Unidad Popular y la oscuridad de los primeros años de la dictadura en 300 fotos nunca antes vistas. 

UNA CONEXIÓN

Imagen cedida por Chas Gerretsen

Antes de llegar a Chile, Chas solo sabía que el Presidente Salvador Allende había sido  electo democráticamente con un 36,2% de las preferencias. Desde su arribo al país, en enero de 1973, solo fotografiaba la vida diaria, las pequeñas simplezas de la vida. Pero la efervescencia de una multitud hizo click en su vida el 10 de febrero de 1973 en el Estadio Nacional. 

“Había 80 mil personas dentro y otras 20 mil afuera. Cuando el Presidente Allende llegó en auto, la gente empezó a corear: ¡Allende, Allende, el pueblo te defiende! Solo imagínate a todas esas voces juntas cantando y gritando. Algo estaba pasando aquí”, recuerda con exactitud. 

Ese hito fue clave para lo que vendría. “Por primera vez, lo digo con satisfacción y con orgullo, no sólo las tribunas, las galerías, sino tres cuartas partes de la cancha estaban llenas de gente demostrando fervor y fe en el presente y en el futuro”, menciona. 

Ese día Salvador Allende se resiste a abandonar el proyecto de la Unidad Popular ante las presiones del mundo político y económico. “Yo declaro ante la faz de Chile, que soy Presidente elegido por el pueblo, ratificado por el Congreso y que mi mandato termina en 1976”, sostuvo mirando a su gente. 

Presidente Salvador Allende // Imagen cedida por Chas Gerretsen

Chas confiesa que siempre le llamó la atención cómo los chilenos sonreían frente a su lente en el Gobierno de la Unidad Popular.

FRENTE AL HORROR

La promesa del Mandatario se vio truncada siete meses después. Tras el Golpe de Estado, la Junta Militar lideró la dictadura, quebrando los derechos humanos con desaparición forzosa, tortura y muerte. Sin saberlo, una fotografía suya recorrió el mundo. El retrato a los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas en el Te Deum de la Iglesia de la Gratitud Nacional el 18 de septiembre de 1973 se convirtió en archivo histórico tras ser publicada en Times y otras revistas. 

Palacio La Moneda bombardeado // Imagen cedida por Chas Gerretsen

Chas recuerda que ingresó sin pase de prensa al sector donde estaban los cabecillas de la dictadura. Había francotiradores en los techos. Un hombre le dijo a los soldados que “dejaran entrar al flaco holandés”. 

“Me dejaron pasar. Había unos 15 periodistas y fotógrafos, tal vez más. Todos sacaban fotos a la distancia.  Comencé a acercarme más. Yo no sabía lo que tenía, solo le sacaba fotos a los generales. Algo que noté, nunca me miraban. Estaba frente a ellos, pero no me miraban. Un hombre alto que se notaba entre la gente, ¿no tenían curiosidad? Excepto Pinochet, miraba directo al lente, no cambiaba su expresión. Solo me miraba a través del lente. Yo era su audiencia”, comenta.

“Todas las veces que le saqué fotos a Pinochet, me encontraba entre la gente. Era fácil de encontrar, les sacaba por lo menos una cabeza a los otros, pero los generales nunca, nunca miraron”, recuerda. 

Retrato al dictador Augusto Pinochet Ugarte // Imagen cedida por Chas Gerretsen

Estando tan cerca de los militares, era inevitable que algún día rodearían su hogar. “Iba a mi casa, un departamento en Providencia, y dos mujeres me avisaron que una vecina quería que me denunciaran como posible militante comunista. Me dijeron que no querían hacerlo, pero que tuviera cuidado. Al día siguiente, siete militares entraron al departamento. Después supe que había más militares rodeando el edificio. Buscaron por todo el departamento y sacaron toda la literatura comunista que tenía, además de ejemplares de Times Magazine, Newsweek y un libro de Pablo Neruda”. 

Pese a ese instante, el fotoperiodista remarca que “cuando ya estás en la acción no tienes tiempo de estar asustado, no hay tiempo para el temor”. 

En 1975, Chas se mudó a Venice Beach, Los Ángeles (Estados Unidos). “Empecé como fotógrafo para mostrarle a mis padres qué estaba haciendo, qué estaba pasando y la realidad que yo veía y todos me decían que no sabía de lo que estaba hablando, excepto mis padres. Para eso están los padres”, relata. 

En norteamérica recién supo que su trabajo en Chile había sido valioso. “Estaba en la playa y había un grupo de fotógrafos franceses. Hablamos, nos presentamos y dije, soy Chas Gerretsen. Me dijeron, ¿tú eres Chas Gerretsen? Es un sentimiento que no puedo describir. Personas que nunca había conocido en mi vida estaban a gusto de conocerme, sobre todo fotógrafos, que son las últimas personas que te van a dar crédito”, dice. 

Tras un paso en Hollywood, donde trabajó en la producción de la película Apocalypse Now junto a Francis Ford Coppola, Chas dejó todo. “Vendí mi estudio, vendí mis cámaras, mi equipo de luz, compré un barco de vela y navegué”. 

Hoy dice que no extraña ser fotógrafo, pero siempre le gustó aprender. “El disfrute de poder abrirles los ojos a las personas me lo quitaron. Pero es ahí donde viene Chile”. 

11 de Septiembre de 1973 // Imagen cedida por Chas Gerretsen

TODO POR CHILE

El año 2019 falleció su amigo, el fotógrafo Sylvain Julienne, juntos habían trabajado en Chile cubriendo las manifestaciones sociales. Por ese motivo abrió una cuenta en Twitter para que el mundo lo conociera. Nadie reaccionó. A los días siguientes, publicó una foto de un bus chileno. Inesperadamente fue ganando likes y retuits. A la semana, ya tenía cientos de seguidores y la gente le pedía más fotos. 

Hoy más de 25 mil personas lo siguen en su cuenta de Twitter, donde sube a diario imágenes de su paso en el país.  

“La gente hacía que se me helara la sangre. Una de las cosas que recuerdo me dijeron es que ´tus fotos me hicieron ver las escenas que mis padres y mis abuelos me hablaban, nunca entendí lo que pasaba, pero tus fotos me hicieron ver lo que pasó´. Por primera vez en mi vida alguien aprecia una foto que tomé. Me pidieron más y más y eso me llevó a crear un libro. El único problema es que cuesta mucho dinero”, comenta frente al computador.

“Chile, el archivo fotográfico 1973 - 1974” espera ser lanzado a mediados de agosto, fecha que coincide con la visita del fotógrafo a Chile, pero eso está en veremos, ya que necesita reunir fondos hasta el miércoles 26 de julio para hacerlo realidad. 

“Para mi este libro es importante, tengo 80 años, y fue la primera vez en mi vida que mis fotografías tienen valor y ese sentimiento nadie lo puede comprar. ¿Cómo no sentirse cercano a la gente que abrió su corazón? Me dan un propósito”, se sincera Chas Gerretsen.